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Trastorno del Espectro Autista (TEA): Qué es, síntomas, y tratamiento

Publicado: 22 dic 2023
Trastorno del Espectro Autista (TEA): Qué es, síntomas, y tratamiento

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición que afecta el desarrollo neurológico y provoca dificultades en la comunicación e interacción social. El TEA abarca un amplio espectro de síntomas, habilidades y niveles de apoyo que necesitan las personas.

Definición de TEA

El trastorno del espectro autista es un trastorno del neurodesarrollo que aparece durante los primeros años de vida de una persona. Las personas con TEA presentan diferencias y dificultades en dos áreas principales:

  1. Comunicación e interacción social
  2. Patrones restrictivos y repetitivos de comportamientos, intereses o actividades
Estas diferencias provocan limitaciones significativas en el funcionamiento diario de la persona. Por eso, el TEA se considera una discapacidad del desarrollo.

Sin embargo, debido a que el TEA abarca un amplio espectro de síntomas y niveles de apoyo, dos personas con este diagnóstico pueden ser muy diferentes entre sí.
Alguna terminología clave relacionada con el TEA:

  • Espectro: hace referencia al amplio rango de síntomas, habilidades y niveles de apoyo que se observan en personas con este trastorno.
  • Neurodesarrollo: se refiere al desarrollo del cerebro y sistema nervioso.
  • Discapacidad del desarrollo: son discapacidades causadas por diferencias en el desarrollo neurológico.


Prevalencia del TEA

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista. En los últimos años la prevalencia del TEA ha ido en aumento, aunque no está claro si esto se debe a una mayor concienciación y mejores métodos de diagnóstico, o a un aumento real.
Algunos estudios indican que:

  • El TEA es 4 veces más frecuente en niños que en niñas.
  • Aproximadamente un 50% de las personas con TEA tienen inteligencia promedio o superior.
  • Alrededor del 70% de las personas con TEA también tienen otra condición mental o neurológica, como epilepsia, depresión o ansiedad.
Esta mayor prevalencia hace que entender y brindar apoyos adecuados a las personas con TEA sea cada vez más importante.

Síntomas característicos del TEA

Los principales síntomas del trastorno del espectro autista son diferencias cualitativas (no solo de grado) en dos áreas del desarrollo:

Dificultades en la comunicación e interacción social

Las personas con TEA muestran:

  • Dificultades para mantener contacto ocular.
  • Problemas para compartir intereses o emociones con otros.
  • Dificultades para entender los sentimientos o perspectivas de otras personas.
  • Retraso o ausencia del habla en la infancia temprana. Vocalizaciones estereotipadas como ecolalia.
  • Problemas para iniciar, mantener o finalizar conversaciones.
  • Problemas en el juego imaginativo y simbólico.
  • Dificultades para entender expresiones faciales, gestos, lenguaje no verbal o humor.


Patrones de comportamientos e intereses restringidos y repetitivos

Las personas con TEA suelen mostrar:

  • Movimientos estereotipados repetitivos, como mecerse, agitar las manos o voltear objetos.
  • Fuerte adhesión a rutinas, rituales o patrones de comportamiento. Fuerte resistencia al cambio.
  • Intereses limitados que son inhabituales en foco o intensidad. Como un interés intenso y obsesivo por cierta información o temas específicos.
  • Hiper o hiposensibilidad sensorial. Respuestas atípicas a los sonidos, texturas, olores o sabores.
La severidad de estos síntomas varía mucho entre las diferentes personas dentro del espectro autista. Algunas personas pueden vivir vidas totalmente independientes, mientras que otras requieren apoyos y supervisión significativos.

Causas

No se conocen con exactitud las causas del trastorno del espectro autista, aunque probablemente son una combinación de factores genéticos y ambientales que afectan el desarrollo neurológico temprano.

Factores genéticos

Los estudios con gemelos han identificado que el autismo tiene un importante componente genético. Si un gemelo tiene TEA, la probabilidad del otro gemelo de también tenerlo es:

  • 36%-90% en gemelos idénticos
  • 0%-30% en gemelos no idénticos
Esto sugiere que mientras los genes desempeñan un papel importante, los factores ambientales también están involucrados.

Actualmente se han asociados cientos de genes con un mayor riesgo de desarrollar TEA. Pero es probable que muchos otros genes aún no identificados también estén implicados.

Anomalías en el desarrollo cerebral

Es probable que una combinación de genes causen sutiles diferencias estructurales y funcionales en áreas clave del desarrollo cerebral, lo que derivaría en los síntomas característicos del TEA:
  • Anomalías en la estructura y función de áreas relacionadas con interacciones sociales, como la corteza prefrontal y la amígdala.
  • Diferencias en áreas relacionadas con la comunicación y el lenguaje, como en los giros temporales superiores.
  • Mayor tamaño total del cerebro, especialmente en áreas frontales y temporales.
  • Mayor densidad de neuronas en la sustancia gris de ciertas áreas.
  • Diferencias en la función y conectividad entre áreas cerebrales.

Posibles factores ambientales

También se están estudiando potenciales factores ambientales, como:

  • Exposición a sustancias tóxicas durante la gestación, como plomo, mercurio o pesticidas.
  • Infecciones o inflamación de la madre durante el embarazo.
  • Edad avanzada de los padres en el momento de concebir al niño con TEA.
  • Prematuridad o trauma al nacer.

Pero se necesita más investigación para confirmar si estos u otros factores ambientales aumentan realmente el riesgo de desarrollar TEA.

Diagnóstico

Realizar un diagnóstico preciso y oportuno del trastorno del espectro autista es muy importante para acceder cuanto antes a los servicios y apoyos apropiados.

Edad típica de diagnóstico

Aunque los síntomas suelen aparecer antes de los 3 años de edad, con frecuencia hay un retraso entre las primeras señales y el diagnóstico formal, que suele darse entre los 4 y 5 años.

Algunos niños no reciben un diagnóstico hasta mucho después, a veces incluso hasta la adultez. Esto se debe tanto a la variabilidad en la apariencia de los síntomas, como a las barreras en el acceso a servicios de evaluación especializados.

Pruebas y evaluaciones utilizadas

Para diagnosticar formalmente el TEA se realiza una evaluación integral del desarrollo del niño. Esto incluye:

  • Evaluación del desarrollo por un profesional capacitado. Como un psicólogo, psiquiatra o neurólogo infantil. Incluye entrevistas a los padres sobre el historial médico y de desarrollo.
  • Pruebas estandarizadas de comportamiento. Como el CARS-2 para evaluar la gravedad de síntomas de TEA.
  • Pruebas de audición y visión. Para descartar problemas sensoriales como causa de las diferencias de comportamiento.
  • Exámenes médicos y genéticos. Para detectar enfermedades subyacentes o factores genéticos asociados al TEA.
También puede emplearse tecnología de diagnóstico por imágenes, como resonancia magnética funcional o tomografía, para detectar diferencias cerebrales.

Criterios del DSM-5 para el diagnóstico

El manual diagnóstico DSM-5 establece que para diagnosticar TEA deben cumplirse criterios específicos en ambas categorías:

  1. Déficits persistentes en comunicación social e interacción social en diversos contextos. Manifestado por lo siguiente:

    • Déficits en reciprocidad socio emocional.
    • Déficits en conductas comunicativas no verbales para la interacción social.
    • Déficits para desarrollar y mantener relaciones apropiadas al nivel de desarrollo.
  2. Patrones restrictivos y repetitivos de comportamientos, intereses o actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos:

    • Movimientos, habla o manipulación de objetos estereotipados o repetitivos.
    • Excesiva inflexibilidad a los cambios o adhesiones inflexibles a rutinas.
    • Intereses restringidos de intensidad anormal.
    • Hiper o hiporeactividad sensorial o interés inhabitual por aspectos sensoriales.
  3. Los síntomas deben estar presentes desde edades tempranas.

  4. Los síntomas causan un deterioro significativo del funcionamiento social o laboral.

Con el diagnóstico oportuno y apoyos adecuados, se puede mejorar significativamente el bienestar y calidad de vida de las personas con TEA.

Tratamiento

Aunque no existe cura para el trastorno del espectro autista, sí es posible mejorar significativamente las habilidades y funcionamiento de las personas mediante tratamientos e intervenciones enfocadas en sus necesidades específicas.

No hay cura, pero se puede mejorar la calidad de vida

Si bien el TEA es una condición crónica, los expertos coinciden en que la mayoría de los niños pueden mejorar sus habilidades con un tratamiento y apoyo estructurado.

Con intervención temprana y cuidados de por vida adaptados, las personas con TEA pueden llevar vidas plenas e independientes dentro de sus capacidades individuales.

Terapias

Algunas terapias útiles para mejorar las habilidades de comunicación, interacción social y patrones de comportamiento de personas con TEA son:

  • Terapia del habla y lenguaje: mejora el habla, lenguaje y habilidades de comunicación.
  • Terapia ocupacional: desarrolla habilidades motoras finas, de procesamiento sensorial o para actividades cotidianas.
  • Modificación de conducta: enfocada en comportamientos desafiantes o problemáticos mediante refuerzo positivo.
  • Entrenamiento de habilidades sociales: mejora la interacción social y reconocimiento de emociones en otros.

La mayoría de expertos coinciden en que una combinación de terapias produce los mejores resultados a largo plazo.

Medicamentos para control de síntomas

No hay medicamentos que curan o modifican los síntomas centrales del TEA. Sin embargo, en algunos casos los médicos pueden recetar fármacos para tratar condiciones asociadas, como:

  • Ansiedad o depresión.
  • Déficit de atención o hiperactividad (TDAH).
  • Trastornos del sueño.
  • Convulsiones o epilepsia.

Es importante que el uso de medicamentos se supervise cuidadosamente evaluando su efectividad relativa a efectos secundarios.

Intervenciones educativas especializadas

Los niños con TEA suelen requerir adaptaciones y apoyos especializados en sus entornos de aprendizaje para mejorar su rendimiento académico y funcionamiento conductual.

Algunas estrategias útiles en las escuelas son:

  • Estructurar y estudiar en ambientes pequeños y libres de distracciones.
  • Incorporar apoyos visuales y experimentales de aprendizaje.
  • Evaluar y monitorear frecuentemente su progreso.
  • Fomentar ambientes inclusivos, libres de bullying.
  • Capacitar a los profesores sobre las necesidades específicas.
  • Proveer terapias ocupacionales, del lenguaje o recreativas en horario escolar.

Con las intervenciones educativas adecuadas los niños con TEA pueden ser exitosos en sus estudios y prepararse para llevar vidas productivas.

Viviendo con TEA

Convivir con el trastorno del espectro autista conlleva desafíos particulares en las distintas etapas de la vida. Pero con los apoyos y comprensión adecuados, las personas con TEA pueden tener una buena calidad de vida.

Desafíos en diferentes etapas de la vida

Algunos de los retos que enfrentan comúnmente las personas con TEA son:

  • Dificultades en habilidades de comunicación, interacción social y patrones de comportamiento desde edades tempranas.
  • Problemas de aislamiento, intimidación o depresión durante la niñez y adolescencia.
  • Limitaciones en oportunidades vocacionales y para vivir de forma independiente durante la adultez.
  • Mayor aislamiento social y problemas de salud mental como ansiedad o depresión en la adultez.
  • Declive en funcionamiento adaptativo y soporte familiar al envejecer, con el consecuente aislamiento en la vejez.

Sin embargo, centrarse en las limitaciones subestima el potencial de las personas con TEA. La comprensión, los apoyos apropiados en cada etapa de desarrollo y un enfoque en desarrollar sus talentos inherentes puede llevar a resultados mucho más positivos.

Recomendaciones para padres y cuidadores

Algunas recomendaciones generales para los padres y cuidadores de personas con TEA son:
  • Informarse y educarse lo más posible sobre el trastorno para entender las necesidades específicas de cada persona.
  • Trabajar en equipo con los profesionales de salud y educadores para personalizar los apoyos.
  • Fomentar la independencia y autosuficiencia en actividades apropiadas para la edad.
  • Ayudarlos a desarrollar talentos y perseguir sus intereses, que suelen ser la clave de su motivación.
  • Fomentar ambientes estructurados y predecibles, pero introducir cambios graduales para aumentar la flexibilidad.
  • Practicar y reforzar habilidades sociales partiendo de los puntos fuertes individuales.
  • Evitar el aislamiento y fomentar que formen parte de grupos sociales con pares que los acepten


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