Resiliencia

Resiliencia

La resiliencia es el arte de navegar en los torrentes, el arte de metamorfosear el dolor para darle sentido; la capacidad de ser feliz incluso cuando tienes heridas en el alma (Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo francés).

La resiliencia es la “capacidad de superación de las adversidades, saliendo fortalecido y transformado positivamente por la experiencia”. Incluye la capacidad de sobreponerse a los efectos nocivos de la adversidad, convirtiéndolos en factores de crecimiento personal y utilizándolos como revulsivo para mejorar la capacidad de afrontamiento de futuros contratiempos. Los fracasos, rechazos, críticas o temores, junto a las adversidades objetivas, como la pérdida de un ser querido o un revés económico, son ejemplos de situaciones que la resiliencia pude ayudar a superar.

Diversos estudios han comprobado que las personas que desde temprana edad han visto todas sus dificultades allanadas por otros (padres sobreprotectores, especialmente); suelen acabar reblandeciéndose y careciendo de la capacidad de superar el más mínimo obstáculo; mientras que las personas que se han visto expuestas desde la infancia a ciertos retos, con la responsabilidad de superarlos autónomamente, desarrollan la capacidad de resolver eficazmente las nuevas situaciones problemáticas que se les presentes.

En síntesis, se trata de potenciar la capacidad de crecimiento de las personas a partir de las adversidades que están viviendo.

El entrenamiento en resiliencia permite aumentar la invulnerabilidad y la capacidad de recuperación ante vivencias traumáticas, siempre que se sigan unas condiciones mínimas:

  • Iniciarlo antes de que aparezcan las adversidades.
  • Empezar con una fase de mentalización previa, de forma que se ayude a la creación una disposición favorable.

Así mismo, las adversidades, según vayan ligadas a dificultades superables o insuperables, han de afrontarse de manera diferente. Mientras ante las primeras hay que centrarse en superar los obstáculos reales de la situación y eliminar las cusas de las dificultades (resolver el problema), ante las dificultades insuperables deberemos centrarnos en afrontarlas con el menor daño posible, adoptando un enfoque proactivo y positivo (procurar que no nos afecten).

El estilo resiliente considera los conflictos como un reto personal que permite encontrar una solución creativa.

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