¿Qué entendemos por autocontrol?

¿Qué entendemos por autocontrol?

Es la capacidad de regular las propias emociones, pensamientos y conductas, especialmente las de carácter negativo. Se puede entender como una especie de pilotaje emocional, que nos permite dominar nuestros pensamientos y emociones en vez de que ellos nos dominen a nosotros.

¿Cómo pierdo el control?

  • Inhibida. Cuando se da una situación de tensión me bloqueo de tal forma que no soy capaz de expresar lo que opino o siento. Me encierro en mí mismo y no consigo resolver la situación. Este modo de perder el control baja mi autoestima por no ser capaz de resolver mis situaciones tensas y me impide defender mis derechos. Suelo guardar toda la tensión y frustración hasta que un día estallo y me reacción es tremendamente desproporcionada.
  • Explosiva. Cuando ante una situación de tensión me altero hasta tal punto que soy violento verbalmente y, en ocasiones, puede que físicamente. Entro en una erupción de insultos, gritos, faltas de respeto, y es tal mi alteración que no consigo frenarme a tiempo. Con lo cual suelo acabar dando algún golpe, vociferando, …

Vamos a conocer algunas técnicas de autocontrol:

  • Técnica de respiración profunda:
    • Inspirar profundamente mientras se cuenta mentalmente hasta cuatro
    • Mantener la respiración mientras se cuenta mentalmente hasta cuatro
    • Soltar el aire mientras se cuenta mentalmente hasta ocho
    • Repetir el proceso anterior
  • Técnica del volumen fijo: Cuando una persona está tensa tiende a subir el volumen de la voz, ello provoca que, a su vez, la otra persona eleve su propio volumen, siendo común terminar gritando. Esta técnica, aunque puede resultar difícil, proporciona resultados muy exitosos de autocontrol. Consiste en mantener el volumen estático, de forma que la otra persona terminará bajándolo. Así, la capacidad de autocontrol, exteriorizada en tu propio volumen, provocará una disminución de la tensión en la situación.
  • Técnica de tiempo fuera: Es quizás la más sencilla, pero que a la larga demuestra la gran capacidad para evitar perder el control por completo. En el momento que existe una situación tensa y el cuerpo, el pensamiento o los actos, están dando muestras de que la alteración está consiguiendo que se pierda el autocontrol, se activará el semáforo rojo. Al darse cuenta, la persona se parará y sencillamente saldrá un momento del lugar donde se está dando el altercado. En ese periodo breve de tiempo deberá buscarse un modo de provocar el descenso del nerviosismo (otras alternativas de autocontrol, relajación, propios métodos, …).
    Cuando la persona note que ya ha descendido la tensión y que puede volver a intentar resolver el altercado, con calma y respiración profunda, se volverá a intentar gestionar el conflicto.
  • Abandonar el lugar: Sería dar los mismos pasos que en la técnica anterior, pero sin la intención de volver en un breve espacio de tiempo. Si se valora que es demasiado alto el estado de nerviosismo y que el intentar aclarar la situación en ese momento es casi imposible, lo más acertado sea irse e intentarlo otro día. Pero irse no significa que el otro quede victorioso. Irse significa que la sensatez hace decidir que no vale de nada continuar en ese momento, las cosas irán a peor y se acabará diciendo o haciendo algo inadecuado. Tú eres el que tiene la tremenda capacidad de autocontrol que hace que quieras evitar males mayores y, sin faltas de respeto ni gritos, decides dejarlo para otro momento. No utilices esta técnica como arma de desprecio contra tu adversario, sino como herramienta de autocontrol, de no querer arrepentirte de tus actos al tener una pérdida total de control.

Hacerse un experto en técnicas de autocontrol no se consigue de un día para otro, requiere tiempo y esfuerzo, pero una vez conseguido facilita mucho las relaciones, tanto con uno mismo como con los demás. ¿Te animas a intentarlo?

 

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