¿Qué entendemos por asertividad?

¿Qué entendemos por asertividad?

La conducta asertiva se caracteriza por la defensa de los derechos propios sin violar los ajenos. Es un “saber decir” sin dañar las relaciones, e incluye conductas como hablar de sí mismo sin inhibiciones, saber decir no, pedir aclaraciones o aguantar las presiones del grupo, entre otras. El comportamiento asertivo contrasta con otros dos estilos de relación interpersonal: el agresivo (que trata de defender los derechos propios sin importarle el respeto de los derechos ajenos) y el pasivo (que renuncia a los derechos propios por no contrariar a los demás).

Pongamos como ejemplo que alguien le pide el coche a otro que no desea prestarlo, éste puede reaccionar de diferentes maneras:

  1. De forma asertiva: “lo siento, pero no acostumbro a prestarlo”
  2. De forma agresiva: “¡no me da la gana prestártelo!”
  3. De forma pasiva: “bueno… te lo presto…”

Para que la conducta asertiva sea eficaz conviene tener en cuenta:

  • Pensar qué se va a decir y cómo.
  • Buscar el momento y lugar oportunos, evitando actuaciones precipitadas.
  • Describir la conducta molesta, escueta y descriptivamente, sin añadir matices valorativos o descalificantes.
  • Confesar las emociones sentidas, si hay confianza suficiente, dejando claro que se comprende el punto de vista del otro.

Asertividad como estrategia para la gestión de conflictos:

¿Cómo podemos comenzar a practicar nuestras habilidades con la asertividad para manejar de mejor forma los conflictos?

  • Presta real atención a la otra persona. Si bien es cierto, la asertividad se trata de cómo comunico lo que pasa en mi interior, la clave para lograr ser una persona asertiva es prestar atención a lo que sucede en el otro, de esa forma entenderás la perspectiva de la otra persona y lograrás que se sienta cómoda con lo que planteas.
  • Definir exactamente qué se quiere decir. Muchas veces decimos cosas de las cuales nos arrepentimos. Esto ocurre porque no tenemos claridad en cuanto a los objetivos que perseguimos.
  • Honestidad.
  • No juzgar antes de tiempo.
  • “Nunca escuchas lo que digo” es una frase común cuando se inicia una discusión. Pero estas palabras no están enfocadas a la solución. Asignan un juicio sin apelación de algo que en realidad no sabemos a ciencia cierta. Si dices en cambio, “a veces siento que no me escuchas” estas comunicando tu interpretación de las cosas. Pero la diferencia radica en que estas dando la oportunidad a la persona a que confirme o desmienta lo que tú piensas. Es una diferencia sutil, pero radical.

No hay comentarios

Leave a Comment

Your email address will not be published.