Hiperestimulación infantil

Hiperestimulación infantil

Se ha comprobado como la ausencia de estimulación puede tener efectos negativos en el desarrollo infantil, y por ello hemos pasado de un extremo a otro, llegando a crear niños sobreestimulados que, contrariamente a lo que se suele pensar, conlleva más efectos negativos que positivos en el futuro del niño.

Esta nueva sociedad de prisas, de falta de tiempo, no deja que los más pequeños aprendan y asimilen capacidades tan importantes como la paciencia. No permitimos que nuestros niños pierdan tiempo en comer el plato de lentejas que le hemos puesto delante, si comen más rápido viendo los dibujos en el móvil, ahí se lo colocamos; y con esa simple actividad, contribuimos a que el niño aprenda que las cosas se hacen rápido. Hemos perdido la paciencia necesaria para enseñar a nuestros niños a tenerla, a que aprendan poco a poco a coger una cuchara y comer solitos, cuando lo más rápido es que mamá o papá le meta la cuchara en la boca mientras el niño se distrae viendo los dibujos en el móvil.

De la misma forma, el niño no se puede aburrir, porque aburrirse significa dar la tabarra. Muchos padres ven los móviles, tablets, consolas, … como “tranquilizadores” de sus hijos, pero, sin querer, pueden convertirse en una herramienta negativa para su aprendizaje. Al igual que con la comida, cuando el niño se pone un poco nervioso, lo más fácil es colocarle el móvil delante, y ya “no hay niño”.

Este artículo no trata de una crítica a las nuevas tecnologías, ni mucho menos; trata de la necesidad de concienciar de que las nuevas tecnologías, a según qué edades, no son tan apropiadas como puede creerse, y siempre requieren supervisión. Hoy en día los niños crecen y se desarrollan en la normalidad de una época tecnológica, pero la rapidez y facilidad con la que se puede acceder a todo tipo de información puede crear falta de atención, de concentración y creatividad en el futuro del niño, así como problemas de ansiedad, desmotivación, frustración, saturación, estrés, …

Así mismo, de forma contraria a lo que se suele pensar, un niño no es más inteligente por ser capaz de usar un móvil, “enseñar a los niños a realizar tareas demasiado complejas antes de que su sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en su capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”, según miembros del grupo de investigación en Neuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada. “Se aprende peor si nos han enseñado empleando técnicas complejas antes de que el cerebro se haya formado adecuadamente”.

Un móvil no puede reemplazar la atención que se le presta al niño, el acercamiento a las nuevas tecnologías debe ser acompañado y supervisado por los padres, quienes determinarán qué contenidos son los más apropiados según la edad del menor.

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